Lugar: ferretería de barrio, no de MI barrio, o sea, no conocía a nadie.
Joven ferretero: buen día, ¿qué necesitás?
Yo, suspirando: uf, TANTAS COSAS.
Parece el comienzo de una escena porno, ¿no?
Por suerte joven ferretero me halló tremendamente ocurrente, 10 minutos después todavía se reía.