
Hoy ví cómo patinaba pública y horrorosamente la mina a la cual tengo que reemplazar en el puesto. Le fue espantoso, hizo las cosas muy mal, todos a su alrededor se agarraban la cabeza.
Pensé que si me sucediera a mí -hoy mismo entré en funciones, ella se despedía- me tiraría debajo del primer 152 que pasara (es cerca de Santa Fé).
Ella sobrevivió lo más pancha. Hasta se reía.
La gente se soltó la cabeza y al rato hablaba de otra cosa.
Me dí cuenta: estoy dispuesta a morir por poco, si de orgullo se trata.
¿Alguien tiene la receta para que se me pase?